Cuando finaliza un proyecto de gestión documental es habitual utilizar una cifra como principal medida de éxito:
«Se han tratado 50.000 documentos».
Pero esta información, por sí sola, dice muy poco sobre la calidad real del trabajo.
Es posible procesar un gran volumen de documentación y, al mismo tiempo, obtener resultados con errores de identificación, descripciones incompletas, datos inconsistentes o dificultades para recuperar posteriormente la información.
La productividad es importante, pero cantidad no siempre significa calidad.
Un proyecto de gestión documental debe medirse teniendo en cuenta si los resultados cumplen los objetivos previstos y si la información generada resulta realmente fiable, recuperable y útil para la organización.
Estos son cinco indicadores que considero especialmente relevantes.
El primer indicador debe medir directamente la calidad de la información incorporada al sistema.
Para ello es necesario establecer una muestra de control y revisar si los registros cumplen los requisitos definidos para el proyecto.
Entre otros aspectos, puede comprobarse:
La fórmula básica sería:
Registros correctos / Registros revisados × 100
Por ejemplo, si se revisan 500 registros y 485 cumplen todos los criterios establecidos, el porcentaje de calidad sería del 97 %.
Este indicador obliga a definir previamente qué significa exactamente un «registro correcto».
Y esa definición debe formar parte de la metodología y del plan de calidad del proyecto.
No todos los documentos pueden tratarse de forma automática o siguiendo un procedimiento estándar.
En cualquier fondo pueden aparecer documentos con problemas o circunstancias especiales:
El número y tipo de incidencias proporciona información muy valiosa sobre la complejidad real del fondo.
La fórmula puede expresarse de la siguiente manera:
Documentos con incidencia / Total de documentos tratados × 100
Pero este indicador no debe interpretarse automáticamente como algo negativo.
Un porcentaje elevado puede indicar que el fondo presenta problemas históricos o que el proyecto está realizando un trabajo de control especialmente riguroso.
Lo importante es que las incidencias estén correctamente registradas, clasificadas y resueltas o trasladadas para su decisión.
Una buena gestión documental no consiste en ocultar las excepciones para mantener una alta productividad.
Consiste en identificarlas y gestionarlas correctamente.
Un sistema documental solo tiene valor si permite encontrar la información cuando se necesita.
Por eso, uno de los mejores indicadores de calidad consiste en comprobar si los documentos pueden recuperarse correctamente a partir de los criterios de búsqueda previstos.
Se pueden realizar pruebas utilizando, por ejemplo:
El objetivo es comprobar qué porcentaje de las búsquedas permite recuperar el documento correcto.
Por ejemplo:
Búsquedas satisfactorias / Total de búsquedas realizadas × 100
Este indicador permite evaluar la calidad desde la perspectiva del uso.
Porque un registro puede estar aparentemente completo, pero ser poco útil si los datos no están correctamente normalizados o si la información no permite recuperar el documento.
En proyectos que combinan documentación física y digital, uno de los principales riesgos es la pérdida de correspondencia entre el documento y su información asociada.
Puede existir una imagen digital de buena calidad, pero vinculada al expediente incorrecto.
Puede existir un registro correcto, pero asociado a un fichero equivocado.
Puede faltar una parte de la documentación.
Por ello es fundamental comprobar la integridad de las relaciones documentales.
Este indicador puede medir:
La fórmula sería:
Documentos correctamente vinculados / Documentos revisados × 100
Este indicador es especialmente importante en proyectos de digitalización, inventario-cotejo, migración de sistemas o implantación de repositorios documentales.
Un proyecto puede tener excelentes imágenes y buenos metadatos, pero si ambas partes no están correctamente vinculadas, el sistema pierde una parte fundamental de su utilidad.
Finalmente, es necesario medir el proyecto respecto a lo que se había comprometido inicialmente.
La calidad también consiste en cumplir los requisitos establecidos.
Estos pueden incluir:
Este indicador obliga a comparar los resultados finales con los objetivos definidos al inicio.
Por ejemplo:
Objetivos cumplidos / Objetivos evaluados × 100
Sin embargo, esta medición debe complementarse con una valoración cualitativa.
No todos los objetivos tienen la misma importancia.
El cumplimiento de un requisito esencial, como la correcta identificación de un documento o la preservación de su integridad, debe tener un peso mayor que otros aspectos secundarios.
Medir para mejorar, no solo para controlar
El principal objetivo de estos indicadores no debería ser buscar errores o penalizar al equipo.
Su función más importante es permitir tomar decisiones.
Los indicadores pueden revelar, por ejemplo:
Por tanto, un sistema de calidad eficaz no espera al final del proyecto para descubrir los problemas.
Analiza los resultados durante la ejecución y permite introducir mejoras de forma continua.
Conclusión
La calidad de un proyecto de gestión documental no puede reducirse al número de documentos procesados.
Medir estos aspectos mediante indicadores permite pasar de una gestión basada únicamente en percepciones a una gestión basada en evidencias.
Y esa es una diferencia fundamental. Porque el éxito de un proyecto no consiste simplemente en afirmar:
«Hemos terminado de procesar 100.000 documentos».
El verdadero éxito consiste en poder afirmar:
«Ahora conocemos mejor nuestra documentación, podemos localizarla con fiabilidad y disponemos de información de calidad para utilizarla en el futuro».

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